Estabilidad anímica
|
Entorno facilitador del rendimiento
|
| Claridad de objetivos |
Compromiso con el programa de entrenamiento
|
Análisis del error
|
Atribución interna de éxitos y fracasos
|
Tolerancia a la presión
|
lunes, 2 de septiembre de 2019
ASPECTOS QUE PERMITEN MAYOR RENDIMIENTO EN LOS DEPORTISTAS
domingo, 25 de agosto de 2019
MÉTODOS DE ENSEÑANZA
- Tradicionales
- Individualizadores
- Participativos
- Socializadores
- Cognitivos
- Creativos
¿Qué es un método de enseñanza?
Forma
que adoptan las relaciones
entre los elementos personales del proceso de enseñanza/aprendizaje
y que se manifiesta a través de la presentación de la materia por
parte de la persona docente, en la forma de corregir, así como en
las formas de organizar la clase y de relacionarse con el alumnado
Tipos de
enseñanza
TRADICIONALES
Mando directo
Asignación de
tareas
Modificación del
mando directo
INDIVIDUALIZADORES
Programa individual
Trabajo por grupos
según niveles
Enseñanza modular
Enseñanza
programada
PARTICIPATIVOS
Enseñanza recíproca
Grupos reducidos
Microenseñanza
SOCIALIZADORES
Dinámicas de
presentación
Juegos de Roles
Simulación social
Trabajo grupal
Dinámica de grupos
COGNITIVOS
Descubrimiento
guiado
Resolución de
problemas
Situaciones tácticas
CREATIVOS
Libre exploración
Sinéctica
miércoles, 24 de julio de 2019
CRITERIOS PSICOLÓGICOS EN LA SELECCIÓN DE DEPORTISTAS DE ALTO NIVEL
La selección de
deportistas de alto nivel radica en la demostración competencial del
deportista de habilidades psicológicas adecuadamente aplicadas.
El psicólogo del
deporte estudiará las distintas variables psicológicas que influyen
en el rendimiento deportivo, aplicando instrumentos y herramientas
psicológicas que arrojen datos susceptibles de ser analizados.
Cada variable ha de
ser analizada tanto individual como colectivamente con el objeto de
determinar el grado y tipo de intervención que ha de programarse.
Ha de evaluarse el
componente motivacional para conocer el tipo de motivación, su grado
de intensidad durante las tareas deportivas, su dirección, en
definitiva, hacia qué meta va dirigido el esfuerzo, su persistencia
en el esfuerzo para la consecución de la meta.
Motivación: es un
proceso psicofisiológico responsable de la necesidad o el deseo, que
dinamiza la conducta dirigiéndola hacia una meta.
También, habrá que
analizar la autoconfianza, lo que nos permitirá conocer el grado de
certeza que posee el deportista de lograr el éxito, se considera a
esta variable como predictora del rendimiento.
Además, la atención
– concentración del deportista, comprobando el grado de ajuste de
interacción con el entorno deportivo. Atendiendo al proceso de
concentración.
Otra variable sería
el control emocional, analizando si controla el enfado, el miedo, los
imprevistos o adversidades mientras afronta los entrenamientos o la
competición, o ambos.
El control de
activación, sobre todo precompetitivamente, con el fin de determinar
la necesidad de la ayuda psicológica.
La capacidad de
esfuerzo del deportista para afrontar los entrenamientos y la
competición, reparando en su actitud y en su capacidad de volición.
Todas estas
variables psicológicas una vez evaluadas permiten identificar y
seleccionar a deportistas de alto nivel en virtud de sus habilidades
psicológicas.
1 Poder aprender
(estabilidad emocional y entorno facilitador)
Las cualidades
extraordinarias para asimilar aprendizajes deportivos albergadas por
un deportista de alto nivel, implican a las psicológicas que pueden
ser aprendidas, entrenadas, mejorarlas y mantenerlas.
Los deportistas de
alto nivel disponen de requisitos físicos y psicológicos necesarios
para alcanzar un rendimiento extraordinario. Sin embargo, la
estabilidad emocional ha de ser cuidada, ya que fluctúa en el tiempo
según los acontecimientos vitales soportados por el deportista.
Además, se necesita
un entorno facilitador del potencial deportivo.
En definitiva, para
poder aprender es necesario estabilidad emocional y un entorno,
inmediato, facilitador o no perjudicial del rendimiento.
2 Querer aprender
(claridad de objetivos y compromiso con el programa de entrenamiento)
Segundo escalón de
la pirámide según Pep Marí.
La claridad en el
establecimiento de objetivos supone una herramienta útil a la hora
de decidir por parte del deportista si quiere o no quiere asumir el
reto de trabajar duramente en la consecución de unos objetivos y
comprometerse con el programa de entrenamiento para poder lograrlo.
Muchos deportistas
jóvenes no acceden al alto nivel por su complacencia con lo que que
ya saben hacer, no adquiriendo ningún compromiso, ni esfuerzo, ni
atención en trabajar para mejorar o aprender nuevas habilidades.
El desarrollo de
compromiso con el programa de entrenamiento es un deber sobre el que
incidir en los deportistas permeables al aprendizaje y la mejora.
Por otro lado, el
uso de estrategias de adherencia al entrenamiento y compromiso suelen
ser útiles en el caso de aquellos cuyo grado de compromiso es bajo.
Para ser mejor cada
día, hay que querer serlo, marcarse objetivos diarios, relevantes y
específicos, centrándose en alcanzarlos, asumiendo el mayor
compromiso permite serlo. Esto supone, sin embargo, estar muy seguro
de que lo que se quiere alcanzar ha de hacerse por uno mismo, aunque
no exista garantía de éxito.
Orlik (2009): “la
excelencia en cualquier campo depende en gran medida de saber a dónde
quieres ir (tener una visión), querer llegar allí (asumir un
compromiso), creer en tu capacidad para llegar al destino (creer en
tu capacidad: autoconfianza), y fundirte y ser uno con el paso que
tienen que dar (estar completamente centrado y entregado)”. “Acepta
consejos, haz preguntas, escucha, admite errores y corrígelos sin
excusas, y demuestra que sigues queriendo aprender”.
2 CRITERIOS PSICOLÓGICOS EN LA SELECCIÓN DE DEPORTISTAS DE ALTO
NIVEL
La selección de
deportistas de alto nivel radica en la demostración competencial del
deportista de habilidades psicológicas adecuadamente aplicadas.
El psicólogo del
deporte estudiará las distintas variables psicológicas que influyen
en el rendimiento deportivo, aplicando instrumentos y herramientas
psicológicas que arrojen datos susceptibles de ser analizados.
Cada variable ha de
ser analizada tanto individual como colectivamente con el objeto de
determinar el grado y tipo de intervención que ha de programarse.
Ha de evaluarse el
componente motivacional para conocer el tipo de motivación, su grado
de intensidad durante las tareas deportivas, su dirección, en
definitiva, hacia qué meta va dirigido el esfuerzo, su persistencia
en el esfuerzo para la consecución de la meta.
Motivación: es un
proceso psicofisiológico responsable de la necesidad o el deseo, que
dinamiza la conducta dirigiéndola hacia una meta.
También, habrá que
analizar la autoconfianza, lo que nos permitirá conocer el grado de
certeza que posee el deportista de lograr el éxito, se considera a
esta variable como predictora del rendimiento.
Además, la atención
– concentración del deportista, comprobando el grado de ajuste de
interacción con el entorno deportivo. Atendiendo al proceso de
concentración.
Otra variable sería
el control emocional, analizando si controla el enfado, el miedo, los
imprevistos o adversidades mientras afronta los entrenamientos o la
competición, o ambos.
El control de
activación, sobre todo precompetitivamente, con el fin de determinar
la necesidad de la ayuda psicológica.
La capacidad de
esfuerzo del deportista para afrontar los entrenamientos y la
competición, reparando en su actitud y en su capacidad de volición.
Todas estas
variables psicológicas una vez evaluadas permiten identificar y
seleccionar a deportistas de alto nivel en virtud de sus habilidades
psicológicas.
1 Poder aprender
(estabilidad emocional y entorno facilitador)
Las cualidades
extraordinarias para asimilar aprendizajes deportivos albergadas por
un deportista de alto nivel, implican a las psicológicas que pueden
ser aprendidas, entrenadas, mejorarlas y mantenerlas.
Los deportistas de
alto nivel disponen de requisitos físicos y psicológicos necesarios
para alcanzar un rendimiento extraordinario. Sin embargo, la
estabilidad emocional ha de ser cuidada, ya que fluctúa en el tiempo
según los acontecimientos vitales soportados por el deportista.
Además, se necesita
un entorno facilitador del potencial deportivo.
En definitiva, para
poder aprender es necesario estabilidad emocional y un entorno,
inmediato, facilitador o no perjudicial del rendimiento.
2 Querer aprender
(claridad de objetivos y compromiso con el programa de entrenamiento)
Segundo escalón de
la pirámide según Pep Marí.
La claridad en el
establecimiento de objetivos supone una herramienta útil a la hora
de decidir por parte del deportista si quiere o no quiere asumir el
reto de trabajar duramente en la consecución de unos objetivos y
comprometerse con el programa de entrenamiento para poder lograrlo.
Muchos deportistas
jóvenes no acceden al alto nivel por su complacencia con lo que que
ya saben hacer, no adquiriendo ningún compromiso, ni esfuerzo, ni
atención en trabajar para mejorar o aprender nuevas habilidades.
El desarrollo de
compromiso con el programa de entrenamiento es un deber sobre el que
incidir en los deportistas permeables al aprendizaje y la mejora.
Por otro lado, el
uso de estrategias de adherencia al entrenamiento y compromiso suelen
ser útiles en el caso de aquellos cuyo grado de compromiso es bajo.
Para ser mejor cada
día, hay que querer serlo, marcarse objetivos diarios, relevantes y
específicos, centrándose en alcanzarlos, asumiendo el mayor
compromiso permite serlo. Esto supone, sin embargo, estar muy seguro
de que lo que se quiere alcanzar ha de hacerse por uno mismo, aunque
no exista garantía de éxito.
Orlik (2009): “la
excelencia en cualquier campo depende en gran medida de saber a dónde
quieres ir (tener una visión), querer llegar allí (asumir un
compromiso), creer en tu capacidad para llegar al destino (creer en
tu capacidad: autoconfianza), y fundirte y ser uno con el paso que
tienen que dar (estar completamente centrado y entregado)”. “Acepta
consejos, haz preguntas, escucha, admite errores y corrígelos sin
excusas, y demuestra que sigues queriendo aprender”.
martes, 16 de julio de 2019
Importancia de los Aspectos Psicológicos en los Procesos de Detención de Deportistas de Alto Nivel
Los deportistas de poseen una serie de características
técnico-tácticas, físicas y psicológicas superiores a los demás
deportistas, lo que hace que destaquen sobre el resto.
El deporte de alto
rendimiento es fundamentalmente agonista, por lo que un deportista,
se caracteriza por su talento y su capacidad de desenvolverse en el
ámbito deportivo materializando resultados. Este proceso necesita de
al menos 10 años de preparación y formación aunque suelen ser
detectados a principio de su carrera formativa, siendo entonces
cuando se exponen a entrenamientos intensivos permitiendoles alcanzar
la profesionalización.
Las habilidades
psicológicas, ocasionalmente, de los deportistas se ignoran, no
desarrollándose. Sin embargo, son estas las que van a diferenciar a
unos deportistas de otros.
1 Valoración de la
compatibilidad del perfil psicológico del deportista con el
rendimiento.
El alto rendimiento
es extremadamente exigente, donde el talento debe ir unido a largos y
duros procesos de entrenamiento en todos los aspectos que conforman
al deportista. Se ha de señalar entre ellos la preparación en
habilidades psicológicas con la finalidad de ayudar a optimizar el
rendimiento deportivo.
El psicólogo
deportivo entra en juego aportando actividades de evaluación e
intervención mediante técnicas que le son propias, tales como
observaciones, entrevistas, cuestionarios o prácticas etnográficas.
Esto permite conseguir predicciones psicológicas sobre
comportamientos y resultados de deportistas a posteriori.
2 Predicción del
grado de adaptación de los deportistas a las condiciones de
entrenamiento.
Una vez el
deportista ha conseguido ser de alto nivel, este ha pasado por
filtros a lo largo de su carrera, demostrando talento obteniendo
buenos resultados.
Sin embargo, los
deportistas de alto nivel durante su carrera cambian de entorno,
estando expuestos a contingencias diferentes que han de afrontar, a
pesar de ello deben continuar demostrando que son muy buenos.
El proceso de
adaptación requiere tiempo y esfuerzo, unida a la disposición
interna que es la actitud, lo que va a predisponer a adaptarse con
mayor facilidad a los cambios y a la aceptación de patrones
comportamentales que requieren los entrenamientos y la competición.
La actitud es esa
disposición interna del sujeto para dar respuestas favorables o
desfavorables ante los estímulos existentes.
lunes, 15 de julio de 2019
IDENTIFICACIÓN DEL PERFIL PSICOLÓGICO DE LOS EQUIPOS DE ALTO NIVEL
El grupo o equipo
forma al individuo, del mismo modo que los individuos conforman al
grupo (Ayestarán, 1996).
El grupo, como
sistema social abierto, recibe el impacto de sus integrantes, de las
interacciones que tienen lugar en su seno, de las relaciones
intergrupales y de la organización de la que puede formar parte.
Definimos equipo
como : un conjunto de personas con habilidades y capacidades
diferentes, que trabajan juntos para lograr un objetivo común,
logrando mejorar sus resultados de manera continua.
Un equipo de alto
rendimiento es aquél que alcanza sus objetivos de una manera
excelente en términos de eficacia y eficiencia.
Rasgos distintivos
de un equipo deportivo, Giesenow (2011):
- Direccionalidad en la comunicación, característica más relevante.
- Comunicación orientada a diálogos en búsqueda de consensos o acuerdos.
- Se constituyen para el logro de resultados mensurables.
- Se estimulan las sensaciones de pertenencia de los deportistas, favoreciendo la integración y orientación hacia los resultados.
- La pertinencia en relación con la tarea es elevada. El equipo se constituye y tiene sentido por y en la tarea.
- La heterogeneidad es un factor clave para potenciar la productividad del equipo.
- Existe una clara delimitación de funciones en cada uno de los integrantes del equipo.
- En el equipo deportivo se fomenta el desarrollo de líderes.
- La competencia es fomentada para el desarrollo del potencial del equipo. Entendida esta como ser competente y aprender para competir. Se entrena para alcanzar resultados.
Los equipos de
éxito, el cuerpo técnico y los deportistas hablan abiertamente
sobre los temas que les afectan de manera directa, y todos trabajan
de forma conjunta para alcanzar las metas que tienen en común.
Cuando se mantienen
estos canales de comunicación se abre la posibilidad de obtener lo
mejor del equipo: su energía y su creatividad (Giesenow, 2011)
Los equipos
deportivos poseen energía y vitalidad, son dinámicos, crecen y se
desarrollan.
Los integrantes
interactúan, deciden, cooperan hacia metas compartidas, alcanzan
logros e incluso se enfrentan a conflictos.
Los equipos de alto
nivel desarrollan una serie de características comunes (Katzenbach,
Smith, Douglas, 1996):
- Poseen un propósito claro: todos sus miembros han de conocer inequívocamente la meta a alcanzar. Pudiendo así, contribuir a la consecución de la meta, focalizando sus esfuerzos hacia ella.
- Comunicación efectiva hacia adentro y hacia afuera: el intercambio ágil y diligente de la información permite la adopción de decisiones adecuadas.
- Voluntad de aprender de los demás: es necesaria la predisposición de los miembros a aprender continuamente nuevas técnicas, métodos, procedimientos, etc, para aplicarlos en el proyecto.
- Participación en el grupo: los componentes del equipo además de las tareas específicas asignadas han de sentirse involucrados en la discusión de las incidencias y las decisiones adoptadas.
- Orientación a la solución de problemas: esto genera un ambiente de solidaridad y confianza que contribuye a la motivación de sus miembros.
- Búsqueda de la excelencia: esta búsqueda ha de permear desde los aspectos técnicos a las relaciones entre sus componentes, la responsabilidad y los resultados.
- Celebración de los logros: otro de los factores que contribuyen a la motivación de los integrantes del equipo.
Un rol es un
conjunto de expectativas para la conducta de un individuo que ocupa
una posición específica en el grupo.
Es conveniente
discernir entre roles formales e informales:
- Los formales son adjudicados por la organización o el grupo.
- Los informales se manifiestan por las interacciones propias entre los integrantes del grupo.
Claridad del rol:
los deportistas han de conocer indudablemente lo que se espera de
ellos. Esto supone un mejor diseño de los roles formales. Es
imprescindible evitar el diseño de roles confusos, vagos, borrosos
que puedan llevar a incongruencias, siendo el entrenador el que ha de
aclarar cualquier discrepancia en los mismos.
Aceptación del rol:
es otro de los requisitos para asegurar la eficacia y el desempeño
de los roles dentro del equipo.
Tanto la claridad
del rol como su aceptación por los miembros del equipo son
indispensables para la consecución de la meta del equipo.
En el seno del
equipo podemos encontrar una necesidad de libertad y otra de
responsabilidad, dichas necesidades se dan adecuadamente en climas de
confianza.
La autenticidad de
esta confianza depende de la reciprocidad entre los componentes del
equipo.
El compromiso de un
deportista está relacionado íntimamente con los vínculos que unen
al entrenador con su equipo. Estos vínculos dependen de la manera de
ser del entrenador. Este modo de ser ha de ser percibido como una
incitación al compromiso.
Si la libertad exige
un clima de confianza, esta consiste en admitir los errores cometidos
por los deportistas.
La necesidad de
progresión, la necesidad de amistad, la confianza en el otro y la
trascendencia del proyecto constituyen una única y misma realidad,
que da a la acción colectiva su sentido y unidad, permitiendo al
equipo afirmar su voluntad de ser cada vez más coherente, cada vez
más eficaz.
Si la competición
favorece un auténtico intercambio entre los jugadores en busca de
los valores en que se basa su compromiso, la acción colectiva se
convierte en acción formativa ( Chappuis y Thomas, 1998).
El compromiso
deportivo dentro del equipo podría pronosticar la capacidad de
adaptación a una situación, o por el contrario la aparición de
diferentes sintomatologías como el burnout, depresión o cualquier
trastorno (Tutte y Suero, 2009).
miércoles, 10 de julio de 2019
IDENTIFICACIÓN DEL PERFIL PSICOLÓGICO DE LOS DEPORTISTAS DE ALTO NIVEL
IDENTIFICACIÓN
DEL PERFIL PSICOLÓGICO DE LOS DEPORTISTAS DE ALTO NIVEL
Estabilidad
anímica
Claridad de
objetivos.
Compromiso con
el programa de entrenamiento.
Análisis del
error.
El perfil iceberg se
caracteriza por una serie de puntuaciones determinadas en los seis
estados que considera el modelo de salud mental (MSM):
Tensión
Vigor
Fatiga
Cólera
Confusión
Depresión
Los deportistas con
elevadas puntuaciones en el estado de vigor y bajas en los restantes
dispondrían de un estado de ánimo que les permitiría incrementar
la probabilidad de lograr un mejor rendimiento deportivo.
Morgan observó que
los deportistas de mayor éxito obtenían un perfil de estados de
ánimo más saludables que aquellos menos exitosos o el de una
población de control.
Lane y Terry (2005)
establecen niveles elevados de depresión asociados con aumentos de
ira, tensión, confusión y fatiga, unido a una reducción del vigor.
Los niveles aumentados de estados de ánimo negativos ejercen un
efecto debilitante sobre el rendimiento, al contrario, en el caso del
vigor suponen un efecto facilitador del mismo.
La fatiga y la
confusión también suponen un debilitante del rendimiento.
La ira y la tensión,
en ausencia de depresión, pueden ser facilitadores del rendimiento,
aunque en demasía el rendimiento decrece.
Se puede señalar,
acorde con los modelos conceptuales de la psicología básica sobre
la dinámica motivacional y emocional humana, es que las emociones
experimentadas en situaciones de rendimiento, y tanto
cualitativamente como en relación con sus diferentes dimensiones o
parámetros, están vinculados con factores motivacionales que se ven
afectados por la propia actividad desempeñada y sus resultados
(Cantón y Checa, 2012).
Entorno inmediato facilitador del rendimiento.
Entorno inmediato facilitador del rendimiento.
Además de la
familia y la figura del entrenador mencionaremos el equipo al que
pertenece, el club, la federación, patrocinadores , representantes,
medios de comunicación, seguidores, el público.
Por tanto, una de
las fuentes que permiten un mayor rendimiento al deportista parte de
aspectos psicosociales, derivados de las interacciones sociales a las
que se ve sometido.
La efectividad del
apoyo social para la mejora del rendimiento deportivo depende de la
disponibilidad de los recursos interpersonales percibidos.
Se ha demostrado que
las personas están directamente involucradas en el bienestar del
deportista son particularmente importantes proveedores de apoyo
emocional y pro tanto pueden ser facilitadores de rendimiento
inmediato (Martín Portugués, 2005)
El establecimiento
de unos objetivos claros es una de las primeras fases de la
planificación deportiva para mejorar así el rendimiento del
deportista.
La determinación de
los objetivos más propicios en cada momento puede obedecer a las
siguientes subfases (Buceta,1998):
- Delimitación del periodo de tiempo que es objeto de planificación: sujeto a la temporalidad del evento a preparar.
- Consideración de las competiciones a afrontar: las demandas competitivas han de tenerse en cuenta ya que varían de unos deportes a otros a la hora de marcarse objetivos.
- Valoración de las posibilidades de éxito de los deportistas: la evaluación de las posibilidades de consecución de los resultados esperados.
- Establecimiento de objetivos de resultado: la elección del resultado deportivo a lograr, han de ser específicos, atractivos y realistas.
- Planteamiento de objetivos de realización: referidos a los logros relacionados con la conducta propia que los deportistas han de conseguir para incrementar la probabilidad de alcance de sus objetivos.
Dependiendo de su
autoconfianza (grado de certeza en consonancia con experiencias
anteriores, que el deportista posee respecto a su habilidad para
alcanzar el éxito (Dosil,2004)), que posea el deportista, de como de
claros sean sus objetivos o metas, afectarán al rendimiento.
Aquellos deportistas
con baja autoeficacia pueden desanimarse fácilmente ante el fracaso,
mientras que otras que están convencidas de sus capacidades
intensifican su esfuerzo por conseguir sus objetivos marcados (Dosil,
2004).
El compromiso se
demuestra cuando las cosas no van bien.
La adherencia al
entrenamiento se refiere al grado de cumplimento de las tareas por
parte de los deportistas consustanciales al entrenamiento, tales
como:
- Asistencia y puntualidad a las diferentes actividades.
- Realización de todo aquello que está incluido en el plan de preparación.
- Aportación del esfuerzo físico y mental, necesario para conseguir el máximo aprovechamiento.
Es obvio que la
falta de compromiso en el entrenamiento repercute en la falta de
rendimiento, sin embargo, un exceso del mismo puede afectar en el
mismo sentido.
Los esfuerzos para
que el compromiso en el entrenamiento sea el adecuado han de ir en
dirección de los siguientes objetivos:
- Desarrollo de la motivación básica
- Fortalecimiento de la motivación cotidiana.
- Control de las situaciones estresantes en el entrenamiento.
- Control de planteamientos y reglas de funcionamiento relacionados específicamente con la adherencia.
Hull, en su teoría
del drive, sostiene que en los deportistas jóvenes, que están
adquiriendo habilidades y cuya fuerza del hábito es el error, al
aumentar el arousal (respuesta inmediata del organismo a nuevos
estímulos o inputs (Hardy, Jones y Gould, 1996), se incrementan los
errores en la ejecución, mientras tanto en los deportistas de élite,
cuya fuerza del hábito es el acierto, con el aumento de la
activación aumenta el rendimiento.
Las reacciones de
los deportistas suelen presentar un mismo patrón.
Cuando la
competición o los resultados han sido buenos, el estado en el que se
encuentran es de euforia y alegría.
Cuando existen
errores y la competición o el entrenamiento no han sido buenos
entonces presentan tristeza y apatía. No han de realizarse críticas,
habrá que esperar para hacer observaciones toda vez que las
emociones y vivencias del evento no sean tan próximas.
Si se sufre una
derrota a pesar de una buena actuación se ha de enfatizar el
esfuerzo y el rendimiento realizados.
Si se sufre una
derrota con una mala actuación se ha de enfatizar sobre la mejora
física, técnica, táctica o psicológica en una charla corta
(Dosil, 2004).
Tras la competición
o el entrenamiento, el deportista habrá de realizar un plan personal
debido a la importancia de analizar los errores cometidos. Se
distinguen 3 fases:
- Recuperación física y mental
- No han de analizarse los errores sino volver a la calma física y mental.
- Autorregistro de la competición.
- Se realizan las primeras reflexiones.
- Comenzando por el registro de los aspectos más importantes que hayan podido causar los errores: problemas antes de la competición, condiciones no ideales, pérdida del enfoque durante la competición, pobre comienzo, retraso al comenzar, etc.
- Balance general y aprendizaje para el futuro
- Momento para profundizar en lo ocurrido, se pretende realizar un análisis crítico para distinguir los aciertos y los errores.
Heider propuso el
modelo de atribución básico en el que los resultados se atribuyen
internamente a la persona o externamente, fuerza personal o ambiental
respectivamente.
- La fuerza personal está compuesta por los factores de capacidad y esfuerzo.
- La fuerza ambiental está compuesta por los factores de dificultad de la tarea y la suerte.
Weiner, reestructura
el modelo de Heider en dos dimensiones: estabilidad y locus de
control.
- La estabilidad está compuesta por atributos estables e inestables.
- El locus de control está compuesto por locus interno y externo.
Los deportistas que
poseen locus de control interno tienden a creer que sus conductas
influyen en los resultados.
Los deportistas que
poseen locus de control externo atribuyen sus resultados a fuerzas
externas, como el destino, el azar y otras personas.
Posteriormente,
Weiner, incorpora los cuatro factores de Heider: esfuerzo, habilidad,
dificultad de la tarea y suerte.
Clasifica a la
capacidad como interna y estable, el esfuerzo como interno e
inestable, la dificultad de la tarea como externa y estable y la
suerte como externa e inestable.
Prevé que en
general las personas atribuyen sus éxitos y fracasos a uno de los
cuatro factores.
Más adelante,
Weiner, añade una tercera dimensión, denominada contrabilidad,
referida a si un resultado se percibe como controlable o
incontrolable, finalmente la denomina locus de causalidad.
Las atribuciones que
los deportistas hacen en respuesta al éxito o al fracaso están
ligadas con sus sentimientos de autoestima y autoconfianza.
Los individuos con
baja autoestima tienen más probabilidades de internalizar un fracaso
y responder con emociones negativas, tienden a asignar sus derrotas a
sus capacidades internas y las victorias a factores externos como la
suerte o la escasa dificultad de la prueba.
La atribución de
todos los éxitos a causas internas se denomina estrategia de mejora
del yo.
La atribución de
todos los fracasos a causas externas se denomina estrategia
protectora del yo.
MODELO
ATRIBUCIONAL BÁSICO
|
||
HEIDER
|
||
FUERZA
PERSONAL
|
FUERZA
AMBIENTAL
|
|
CAPACIDAD
(HABILIDAD)
|
DIFICULTAD
DE LA TAREA
|
|
ESFUERZO
|
SUERTE
|
|
WEINER
|
||
ESTABILIDAD
|
LOCUS
DE CONTROL
|
LOCUS
DE CAUSALIDAD
|
ATRIBUTOS
ESTABLES
|
LOCUS
INTERNO
|
RESULTADO
CONTROLABLE
|
ATRIBUTOS
INESTABLES
|
LOCUS
EXTERNO
|
RESULTADO
INCONTROLABLE
|
INTERNO
|
EXTERNO
|
|
ESTABLE
(CONSTANTE)
|
HABILIDAD
INNATA
|
DIFICULTAD
DE LA TAREA
|
INESTABLE
(VARIABLE)
|
ESFUERZO
|
SUERTE
|
Las presiones
soportadas por los deportistas de alta competición son
considerables, estas actúan sobre las características de cada
deportista. Se ha de reparar en que los sujetos están actuando al
límite de sus exigencias, y es ahí donde pueden aparecer el estrés
y la ansiedad (Linares, 2001).
Existen diferencias
entre la ansiedad y el estrés que puede padecer un deportista fruto
de la presión a la que se ve sometido en los entrenamientos o
durante la competición. Landers y Arent (2001), citados por Dosil
(2004), especifican las diferencias a partir de la dirección de la
conducta, según la cual la ansiedad se relaciona con aspectos
negativos y el estrés puede ser tanto positivo como negativo.
Aparecen la ansiedad y el estrés negativo cuando el nivel de
activación es alto; sin embargo, dicha situación no ha de darse
obligatoriamente ya que un deportista puede ser capaz de dominarse en
situaciones de alta activación, no mostrando ni ansiedad ni estrés.
Varios factores o
situaciones de incremento de presión para los deportistas
- Importancia del evento: a mayor relevancia mayor probabilidad de estrés.
- Inminencia del evento: es conveniente mostrar al deportista el momento oportuno para pensar en la competición.
- Incertidumbre: el desconocimiento del resultado puede derivar en presión para el deportista, la incertidumbre crea una sensación de falta de control que suele tener decrementos en el rendimiento.
- Amenaza de fracaso: las autoevaluaciones pueden ayudar al deportista a centrarse en lo que tiene que hacer, disminuyendo la influencia externa y aumentando el control sobre su rendimiento.
- Situaciones novedosas: para solventar dichas situaciones se ha de trabajar la autoconfianza del deportista, siendo esta alta, el sujeto tendrá la sensación de que se puede enfrentar exitosamente a cualquier situación, aunque esta sea novedosa o entrañe dificultad.
- Experiencias frustrantes: referidas a situaciones pasadas negativas. El sorteo de dichas situaciones radica en la capacidad de centrarse en lo que ha de realizarse. Este control mental es necesario en modalidades donde se compite cada poco tiempo y es perentorio la recuperación del deportista.
martes, 9 de julio de 2019
CONTRIBUCIONES DE LOS ASPECTOS PSICOLÓGICOS A LA PROGRESIÓN Y EL RENDIMIENTO DE LOS DEPORTISTAS DE ALTO NIVEL
El funcionamiento
psicológico de un deportista puede influir tanto positiva como
negativamente en el funcionamiento físico, técnico, táctico y
estratégico, habrá que prestar atención a controlarlo en la
dirección adecuada para optimizar el rendimiento deportivo (Buceta).
- Estabilización del estado de ánimo de los deportistas.
La actividad
realizada por el deportista durante la competición se ve afectada
por su estado de ánimo habitualmente.
Las emociones, sentimientos y el afecto son variables que inciden sobre el esfuerzo a realizar y su valoración.
Las emociones, sentimientos y el afecto son variables que inciden sobre el esfuerzo a realizar y su valoración.
Un estado anímico
resistente o la capacidad de estabilizarlo, ya sea en los
entrenamientos o durante la competición, está caracterizado por un
sentimiento de compromiso hacia sí y el trabajo, por una percepción
de control ambiental, además de una tendencia a acercarse a los
cambios con una actitud de desafío. Según Rich y Rich (1987), las
personas de este tipo son capaces de prevenir o reducir la incidencia
del “burnout”.
Es por ello que poseer un estado de ánimo resistente o ser capaz de estabilizarlo se caracteriza por un sentimiento de compromiso hacia sí mismo y el trabajo, por una percepción de control del ambiente, así como, una tendencia a acercarse a los cambios con una actitud de desafío antes que de amenaza.
Es por ello que poseer un estado de ánimo resistente o ser capaz de estabilizarlo se caracteriza por un sentimiento de compromiso hacia sí mismo y el trabajo, por una percepción de control del ambiente, así como, una tendencia a acercarse a los cambios con una actitud de desafío antes que de amenaza.
Los cambios y fluctuaciones del estado de ánimo se producen durante una misma competición afectando a la tolerancia psicológica, provocando determinadas consecuencias en el rendimiento.
Existe un
cuestionario denominado POMS para la valoración del perfil de
estados de ánimo, utilizado para identificar los efectos
psicológicos del entrenamiento y de la propia competición, cuando
se aplica periódicamente permite establecer una relación entre el
estado de ánimo y la situación en la que se encuentra el
deportista. (Barrios, 2002).
- Mantenimiento de la motivación a lo largo de la temporada.
La comprensión de
la la importancia de la motivación durante la carrera deportiva nos
invita a conocer los tipos de motivación existentes y cuáles
facilitan el mantenimiento de la actividad deportiva.
Motivación básica:
aquella base estable de la motivación, determina el compromiso con
el deporte.
Motivación
cotidiana: aquella que se refiere al interés de la actividad en sí
misma, relacionada con el rendimiento personal cotidiano.
Motivación
intrínseca: aquella referida al deportista motivado desde sí mismo,
mediante su propia determinación.
Motivación
extrínseca: aquella referida a la que proviene de refuerzos externos
necesarios para el mantenimiento de la práctica deportiva.
Motivación
orientada al ego: aquella cuyo origen viene de la competencia con
otros deportistas, donde el resultado es muy influyente.
Motivación a la
tarea: aquella que depende más de impresiones subjetivas de dominio
y progreso personal.
En definitiva, hay
cierto tipo de motivación, como la orientada al ego, al resultado o
extrínseca que pueden resultar perjudiciales, debido a que el
deportista atribuye a elementos externos, fuera de su control, un
valor superior en el mantenimiento. Este tipo de motivación suele
ser preponderante en las etapas iniciales.
Sin embargo, para
que el deportista se mantenga es necesario un equilibrio entre la
motivación intrínseca y la tarea con la extrínseca, siendo la
primera la hegemónica en situaciones de dificultad para la
continuidad del deportista.
- Facilitación del aprendizaje de las habilidades propias de la modalidad deportiva.
El aprendizaje de
una habilidad puede verse facilitado cuando se den una serie de
circunstancias, a saber:
- Se considera necesario enriquecer significativamente las posibilidades de rendimiento del deportista.
- La capacidad por parte del deportista de la asimilación del nuevo contenido.
- La adecuación del momento junto con la prioridad respecto a otros contenidos de entrenamiento.
- La viabilidad del aprendizaje entendida esta como la disposición de los recursos y los costes del nuevo aprendizaje.
- El entrenador está preparado para afrontar ese cometido.
Señalar el hecho
que no solo se trata de aprender una nueva habilidad, sino que se
pueden tratar del perfeccionamiento o abandono de habilidades o
conductas que se estiman no son beneficiosas para el desarrollo o
mejora del deportista.
- Estabilización del rendimiento bajo presión.
Habitualmente, los
momentos en los que aparecen una mayor presión son los que anteceden
a la competición, surgiendo incrementos de niveles de estrés y
ansiedad.
Tanto el estrés como la ansiedad pueden tener manifestaciones físicas, comportamentales o psicológicas, dilucidar si estas últimas afectan al rendimiento supone una dificultad añadida.
Es valioso enseñar al deportista a conocer su cuerpo para percibir si la presión afecta a su nivel de activación, si a esto unimos la identificación y clasificación de las fuentes de estrés permitirá una mejor prevención, redundando en una estabilización del rendimiento.
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